Tres millones de dólares. No es el presupuesto de un indie, no es el sueldo de un CEO de EA. Es lo que alguien pagó por una copia de Super Mario Bros. en una subasta, y con eso ya estamos hablando del videojuego más caro de la historia.
El plomero que vale una fortuna
La noticia cayó este domingo y sacudió a toda la comunidad coleccionista: una copia del clásico de NES alcanzó los $3 millones de dólares en subasta, rompiendo cualquier récord previo que existiera en el mundo de los videojuegos físicos.
Para poner en perspectiva lo absurdo de ese número: puedes comprar una casa en muchas ciudades de México con ese dinero. Puedes financiar el desarrollo completo de varios juegos indie. Puedes comprar literalmente decenas de miles de copias nuevas de cualquier juego AAA del mercado actual.
Y alguien prefirió llevarse un cartucho de 1985.
El coleccionismo gaming no tiene techo
Esto no llegó de la nada. El mercado de videojuegos retros y copias selladas ha venido escalando de forma brutal en los últimos años, con títulos de NES, SNES y Nintendo 64 alcanzando precios que hace una década habrían sonado a ciencia ficción.
Lo que hace especial a esta copia en particular no se ha detallado completamente, pero en subastas de este nivel la condición, el grado de calificación (generalmente certificado por WATA o VGA) y la variante del cartucho son factores decisivos que pueden disparar el precio exponencialmente.
Una copia en grado 9.8 o superior de un título launch de Nintendo es básicamente el equivalente gamer de un Van Gogh.
Opinión EGF
Hay algo simultáneamente fascinante y perturbador en todo esto. Por un lado, es innegable que Super Mario Bros. es una pieza cultural de peso histórico real — el juego que básicamente resucitó la industria después del crash de 1983, el que definió cómo se diseñan los plataformeros, el que puso a Nintendo en el mapa mundial.
Merece respeto. Merece ser preservado.
Pero $3 millones en manos de un coleccionista privado no preservan nada — guardan una caja en una bóveda. El verdadero valor de Super Mario Bros. vive en los millones de personas que lo jugaron, no en el plástico sellado.
Dicho eso, si tienes un cartucho viejo de NES guardado en casa de tus papás… quizás vale la pena revisar qué tan bien conservado está. Solo por si acaso.
El mercado no muestra señales de enfriarse, y mientras haya compradores dispuestos a pagar cifras así, seguiremos viendo récords caer. El siguiente en la lista ya está contando sus carritos.