La CEO de Xbox va a asesorar a la Reserva Federal sobre empleos mientras Bethesda organiza marchas contra sus despidos
Si existiera un premio a la ironía corporativa del año, Microsoft ya ganó con mucha ventaja.
Asha Sharma, CEO de Xbox, fue nombrada asesora de la Reserva Federal de Estados Unidos dentro de un grupo de trabajo enfocado en “Empleos y Productividad”. El objetivo del taskforce es evaluar el impacto económico de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial. Sharma es, además, la única CEO activa incluida en estas fuerzas de tarea del Fed, lo que le da un perfil público enorme en Washington.
Bonito logro. El problema es el timing.
Mientras ella asesora al gobierno, sus propios trabajadores marchan
Casi al mismo tiempo que se anunciaba el nombramiento, trabajadores sindicalizados de Bethesda Game Studios confirmaron que realizarán manifestaciones públicas la próxima semana para protestar contra los despidos masivos que sacudieron al estudio recientemente. El mensaje del sindicato no deja lugar a ambigüedades:
> “La empresa quiere que aceptemos esto como un hecho consumado y que desaparezcamos en silencio. No vamos a permitirlo.”
Estos no son trabajadores anónimos quejándose en redes. Son los desarrolladores detrás de algunas de las franquicias más importantes de la industria, organizados, visibles y dispuestos a salir a la calle.
El contexto que hace todo más incómodo
Este nombramiento llega días después de que Xbox anunciara una ronda de despidos masivos que afectó a múltiples estudios, incluyendo Bethesda, Obsidian y otros. Microsoft ha eliminado miles de puestos de trabajo en el sector gaming en los últimos meses, mientras continúa expandiendo su apuesta por la IA en todos sus productos.
Que la persona al frente de esa operación sea ahora la voz que le explica a la Reserva Federal cómo las nuevas tecnologías afectan el empleo… es un nivel de absurdo difícil de procesar.
Opinión EGF
No hay que ser cínico para ver el problema aquí. Asha Sharma puede ser genuinamente una voz valiosa en esa conversación —conoce la industria, entiende la IA, tiene acceso a datos reales—, pero la credibilidad de cualquier opinión sobre “empleos” se fractura cuando la empresa que lideras acaba de dejar a cientos de personas sin trabajo.
Lo que hace esto todavía más significativo es que los trabajadores de Bethesda no están quedándose callados. Están organizados, están sindicalizados y están dispuestos a protestar públicamente. Eso no era común en la industria hace apenas cinco años. La cultura gamer está cambiando, y la industria va a tener que aprender a escuchar.
El Fed puede hacer lo que quiera con el consejo de Sharma. Pero los desarrolladores que construyeron Starfield, Fallout y Elder Scrolls van a estar marchando en la calle mientras eso pasa.
Alguien en Microsoft debería haber visto esto venir antes de aceptar el nombramiento.