Assassin’s Creed Black Flag Resynced está siendo un golpe de timón para Ubisoft… y al mismo tiempo, un recordatorio de por qué la gente desconfía de ellos.
Los números no mienten: este es el mejor lanzamiento de AC en más de una década. En sus primeras 24 horas, el remake vendió más de 2 millones de copias, alcanzó casi 100,000 jugadores simultáneos en Steam (récord para la franquicia en la plataforma), y se sienta cómodamente con un 84 en Metacritic. Para ponerlo en perspectiva: Assassin’s Creed Shadows apenas llegó a 64,825 jugadores concurrentes en su semana de estreno. Black Flag Resynced lo pulverizó.
La crítica especializada también está respondiendo bien. El consenso es que Vantage Studios fue más allá de un remaster tradicional, rediseñando contenido y ajustando la experiencia original de 2013 de formas que se sienten relevantes para 2026. No es una pasada de trapo: es una revisión seria.
Y entonces llegó la factura.
Mientras los jugadores celebraban el regreso de Edward Kenway, otros abrían Steam y encontraban algo que les quitó las ganas de festejar: un juego de $60 acompañado de $85 en contenido adicional opcional. Ocho de los nueve packs de microtransacciones son cosméticos de $10 cada uno, incluyendo uno que te da un mono azul brillante con ojos que brillan. El noveno es un “Map Pack” de $5 que, sorpresa, no incluye mapas nuevos, sino una catalejo especial para revelar coleccionables que de otra forma tendrías que encontrar tú mismo.
La respuesta de Ubisoft ante la avalancha de críticas fue predecible al punto del cliché: “el contenido adicional es completamente opcional” y nada de lo que se puede comprar es necesario para completar el juego. Palabras que ya hemos escuchado demasiadas veces.
El timing hace todo más amargo. Al mismo tiempo que Resynced rompe récords, Ubisoft Barcelona —parte del equipo que construyó el juego— está despidiendo a 51 desarrolladores como parte de un programa de recortes iniciado en junio. Puedes hacer un juegazo y perder tu trabajo el mismo día. Eso dice mucho sobre el estado actual de la industria.
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Opinión EGF: Black Flag Resynced merece su éxito. Después de años de entregas divisivas, Ubisoft entregó algo que la gente genuinamente quería jugar, y los números lo demuestran. El problema no es el juego: es la estrategia que lo rodea.
Un monkey cosmético con ojos brillantes no arruina la experiencia de navegar el Caribe. Pero el Map Pack que te cobra por revelar coleccionables que podrías encontrar jugando normalmente es exactamente el tipo de decisión que erosiona la confianza. No porque sea obligatorio, sino porque revela cómo piensan de nosotros.
Y mientras Ubisoft cobra $5 por una función de calidad de vida, los desarrolladores que hicieron posible ese lanzamiento están recogiendo sus cajas. Difícil aplaudir sin que te tiemble la mano.
El barco zarpa con buen viento. Nada más que ojalá quienes lo construyeron pudieran disfrutar la travesía.