Microsoft subió el precio de Game Pass un 50% y le salió carísimo. No en sentido figurado: el estratega jefe de Xbox, Matthew Ball, acaba de confirmar públicamente que el servicio perdió “millones de suscriptores en cuestión de meses” tras el aumento anunciado en octubre de 2025.
La historia es más o menos así: Game Pass Ultimate pasó de 20 a 30 dólares al mes de un jalón. La reacción de los jugadores fue exactamente la que cualquiera hubiera predicho — se fueron. Muchos, al parecer.
El daño ya está hecho (pero intentan revertirlo)
Ball habló durante The Game Business Live, en el marco del Summer Game Fest 2026, y no se anduvo con eufemismos. Reconoció el error, explicó que Microsoft “corrigió la oferta” bajando el precio a 23 dólares mensuales — una de las primeras grandes movidas de la nueva CEO de Xbox, Asha Sharma — y aseguró que los cambios recientes están “resonando” con los usuarios.
Pero hay que leer entre líneas:
- 23 dólares sigue siendo más caro que los 20 que costaba antes del desastre
- Call of Duty ya no entra al servicio en day one, lo que cambia completamente la propuesta de valor
- Microsoft no revela cifras de suscriptores, así que no sabemos cuántos regresaron
- El último dato público era de 34 millones de miembros (2024), contando conversiones de Xbox Live Gold
Xbox, ¿se puede arreglar?
Lo más revelador de la charla fue cuando Ball recordó que Sharma le preguntó directamente al entrar a la empresa: “¿Esto tiene arreglo?”
Ball se describió como un “optimista estratégico” y dijo que unirse a Xbox fue una decisión basada en creer que la compañía podía mejorar. También admitió sin filtros que Xbox “languideció durante varios años” bajo el liderazgo anterior de Phil Spencer y Sarah Bond.
En paralelo, habló del futuro en hardware: Project Helix (la próxima consola de Microsoft) está siendo “completamente repensado” por la crisis de componentes impulsada por la demanda de IA, que según Ball podría durar entre dos y dos años y medio más. No será barato, y Microsoft lo sabe.
Sobre exclusivos, prometió un “pipeline confiable” tras el anuncio de Gears of War: E-Day y Clockwork Revolution como títulos exclusivos de consola Xbox — aunque la comunicación alrededor del tema ha sido, por decirlo con cuidado, confusa.
Lo que opina EGF
Que Ball haya dicho todo esto en público es, curiosamente, una buena señal. Las compañías que mienten sobre sus tropiezos no suelen sobrevivir a ellos; las que los reconocen, a veces sí.
Pero hay algo que no cuadra: bajar el precio después de perder millones de usuarios no es una estrategia, es un rescate de emergencia. Y la jugada de sacar Call of Duty del day one de Game Pass, presentada como una mejora de valor, huele más a recorte de costos que a generosidad.
Xbox tiene piezas interesantes sobre el tablero — Sharma parece más enfocada que sus predecesores, los exclusivos volvieron (aunque sea de a dos), y Project Helix sigue en pie. Pero la confianza no se recupera con discursos optimistas en conferencias. Se recupera con juegos, con precios justos y con consistencia.
Estaremos aquí para ver si esta vez es diferente.