Xbox está en modo de emergencia total, y los números que acaba de revelar su CEO Asha Sharma son tan brutales que es difícil mirarlos directamente.
Según reportes de Bloomberg confirmados por múltiples fuentes, Microsoft planea ejecutar despidos significativos en su división Xbox a partir de julio, una vez que cierre su año fiscal el 30 de junio. No sería la primera vez — esto sería el cuarto año consecutivo de recortes en la división. Pero el contexto esta vez es diferente, y peor.
Los números no mienten
En un correo enviado a los empleados, Sharma no se anduvo con rodeos:
- Los ingresos de Xbox cayeron casi 500 millones de dólares en cinco años, a pesar de más de 20 mil millones de dólares invertidos en la marca (sin contar Activision Blizzard King)
- El precio de los componentes de almacenamiento para consolas se ha multiplicado por más de 5 veces en solo dos años, presionados por la demanda global de hardware para inteligencia artificial
- El sistema de estudios se expandió demasiado rápido para alimentar múltiples estrategias simultáneas —suscripción, streaming, dispositivos— y ahora esa apuesta está pasando factura
“Nos encontramos sobreextendidos mientras ejecutábamos estrategias cambiantes”, admitió la CEO. Una frase que, traducida al idioma real, significa: compraron demasiado, prometieron demasiado, y ahora alguien tiene que pagar el precio.
¿Qué estudios están en riesgo?
Sharma no nombró a nadie específicamente, pero el lenguaje del memo deja abierta la posibilidad de cierres de estudios. Recordemos que bajo Phil Spencer, Xbox absorbió gigantes como Bethesda y Activision Blizzard, pero también estudios más pequeños como Compulsion Games, Undead Labs y Ninja Theory — algunos de los cuales ya han tenido sus propios momentos de turbulencia.
Mientras tanto, se filtra que Project Helix, el próximo hardware de Xbox, apunta a las navidades de 2027 según el mismo memo de Sharma. Una consola que llega en medio de una crisis de componentes que ya encarece cada unidad antes de fabricarse. El timing es, por decir lo menos, complicado.
Opinión EGF
Lo más preocupante no son los despidos en sí —la industria lleva dos años en modo purga— sino la combinación de factores que los rodea: caída de ingresos, hardware caro, Game Pass perdiendo suscriptores y una nueva CEO que apenas lleva cuatro meses en el puesto tratando de limpiar la casa antes de que el techo se caiga.
Sharma habla de “resetear” el negocio, pero resetear no es gratis. Detrás de cada recorte hay equipos reales, proyectos cancelados y talento que se va a no regresar. Xbox tiene el catálogo, tiene el dinero de Microsoft detrás, y tiene una nueva consola en camino — pero ninguna de esas cosas sirve si la casa está en llamas por dentro.
Julio va a ser un mes muy oscuro en Redmond. Y los jugadores que apostaron por el ecosistema Xbox merecen saber exactamente qué está pasando — no solo eufemismos corporativos sobre “prioridades”.