VEREDICTO
- Puntuación global: 90 – Imprescindible
- Para quién es:
- Fans de los roguelike y del hack and slash rápido.
- Jugadores que disfrutan aprender a base de golpes, experimentar builds y dominar un sistema profundo.
- Para quién NO es:
- Quienes odian repetir corridas o perder progreso al morir.
- Gente que busca una campaña lineal y relajada “para desconectar”.
- Frase definitiva:
“Hades convierte el inframundo en un lugar al que quieres volver una y otra vez… por voluntad propia.”
El primer intento de escape del inframundo fue un desastre
Llegué confiado con mi espada, un par de bendiciones decentes y la sensación de que esta vez sí. Tres salas después, estaba viendo de nuevo el suelo de la Casa de Hades, con mi padre mirándome con esa mezcla perfecta de decepción y sarcasmo.
Lo curioso es que, en lugar de frustración, sentí otra cosa: ganas inmediatas de “Intentar de nuevo”. Quería probar otra arma, otra combinación de bendiciones de los dioses, otra ruta por los pasillos del inframundo. Y así, corrida tras corrida, en unas 30 horas de juego en PS5, Hades pasó de ser “ese roguelike difícil” a una rutina deliciosa: un par de intentos antes de dormir, otro más en la mañana… y el clásico “ok, la última” que nunca es la última.
Ese es el verdadero truco del juego de Supergiant Games: hace que lo imposible parezca alcanzable… pero solo si le das una corrida más.
Un inframundo que seduce a golpe de color y detalle
Hades podría haber sido otro roguelike oscuro y genérico… pero decide lo contrario.

El juego apuesta por una dirección de arte isométrica, casi de cómic, firmada por Supergiant, que convierte cada sala en una ilustración en movimiento: llamas verdes, dorados intensos, morados eléctricos y enemigos perfectamente silueteados para que todo sea legible incluso en el caos total.
En PS5, el juego corre a 4K y 60 fps de forma muy sólida, lo que se traduce en animaciones fluidas y cero distracciones técnicas mientras esquivas, golpeas y vuelas por la pantalla.
Los biomas del inframundo —Tártaro, Asfódelos, Elíseo y el Templo del Estigia— no solo cambian de paleta; cambian de tono.
- Tártaro es sucio, agresivo, lleno de trampas.
- Asfódelos es fuego y caos.
- Elíseo parece “bonito”, hasta que los enemigos empiezan a borrar tu barra de vida.
Lo mejor: incluso después de decenas de horas, seguirás entrando a una sala y pensando “wow, qué bien se ve esto”.
Acción afilada y builds locos: el baile perfecto entre habilidad y suerte
Hades es un roguelike de acción en el que cada intento de escape está construido con salas aleatorias, enemigos distintos y recompensas variables. La base, eso sí, es clara:
- escoges un arma infernal (espada, lanza, escudo, arco, puños, cañón),
- avanzas sala a sala,
- y vas eligiendo bendiciones de los dioses del Olimpo que van mutando tu estilo de juego.
Aquí está la magia:
- Zeus convierte tus ataques en tormentas de relámpagos,
- Poseidón te da empujones brutales,
- Athena transforma tu dash en un parry glorioso,
- Artemisa infla tu daño crítico.

Cada run es un experimento jugable. Un intento puede centrarse en ataques básicos veloces; otro, en lanzar hechizos desde lejos; otro en un escudo que rebota como frisbee asesino. Lo que al principio parece imposible (¿cómo voy a pasar tantos pisos sin un solo punto de guardado?) empieza a volverse manejable cuando:
- entiendes los patrones de los enemigos,
- dominas el dash,
- y aprendes qué bendiciones sinergizan mejor.
La sensación de progresión es doble:
- Mejoras tu propia habilidad con el mando.
- Mejoras a Zagreus con upgrades permanentes (Espejo de la Noche, aspectos de armas, etc.).
¿Hay frustración? Claro. Hay runs que se van a la basura por una mala decisión o un golpe tonto. Pero incluso esas partidas sirven: siempre sientes que aprendiste algo. Es difícil, pero raramente injusto.
Drama familiar en el infierno: cuando la narrativa vence a la muerte
Donde Hades se separa del montón es en su historia.
Encarnas a Zagreus, el hijo de Hades, harto de la fría indiferencia de su padre y decidido a escapar del inframundo para encontrar respuestas sobre su familia y su lugar en el mundo.
Lo brillante es cómo se cuenta esa historia. No hay cinemáticas eternas:
- Cada muerte te devuelve a la Casa de Hades,
- Hablas con tu padre, con Nyx, Hypnos, Achilles, Megara, Cerbero y un montón de personajes más,
- Y cada conversación aporta una línea nueva, un detalle extra, una broma o un momento emotivo.
Se siente como una serie larga y bien escrita, donde cada corrida es un capítulo:
- A veces avanza la trama principal.
- A veces profundiza en relaciones concretas.
- A veces solo te regala diálogos hilarantes.
Lo mejor es que la narrativa está integrada en el loop del roguelike: tus intentos fallidos no cortan la historia, la empujan hacia adelante. Justo por eso tantas críticas lo señalan como un ejemplo de cómo usar la estructura roguelike para contar una historia sobre familia, amor y perdón.
Guitarras, laúdes y voces: cuando la banda sonora toma el control
Si el arte entra por los ojos, la música de Hades entra directo al cerebro.
La banda sonora compuesta por Darren Korb mezcla guitarras pesadas, ritmos casi metal y toques de música mediterránea que encajan perfecto con la mitología griega reinterpretada.
Hay temas que se te quedan grabados:
- Los tracks de combate que suben la adrenalina sin volverse ruido.
- Canciones vocales como “Good Riddance” o “In the Blood”, interpretadas por Korb y Ashley Barrett, que ponen la piel de gallina cuando suenan en contextos clave de la historia.
El doblaje (en inglés, con textos en español) también está a nivel altísimo:
- Zagreus suena irónico pero vulnerable,
- Hades es puro veneno verbal,
- Los dioses del Olimpo tienen personalidades marcadísimas.

Todo está totalmente doblado, con líneas que parecen infinitas. Aun con 30 horas de juego, siguen apareciendo diálogos nuevos. Eso refuerza la sensación de estar en un espacio vivo, que reacciona a tus éxitos y fracasos.
¿Solo una corrida más? Cómo Hades te roba decenas de horas sin que lo notes
En papel, Hades “solo” es un juego de repetir runs. En la práctica, es una máquina de robar horas.
Después de terminar tu primer escape, el juego no se acaba:
- Se desbloquea el Pacto de Castigo, que te permite añadir modificadores de dificultad para ganar más recompensas.
- Aparecen nuevas líneas de diálogo y escenas que profundizan todavía más en los personajes.
- Intentas nuevas armas, nuevos aspectos, builds más locas.
Con unas 30 horas ya se ve clarísimo por qué muchos lo llaman “nuevo estándar del roguelike”: hay contenido de sobra, y casi todo está cuidadosamente diseñado para que quieras regresar.
Algunos puntos a considerar:
Pros de la longevidad
- Muchísimo valor por su precio.
- Progresión que no se siente grind sino experimentación.
- Runs relativamente cortas: perfectas para “solo una más”.
Contras para ciertos jugadores
- Si no soportas repetir zonas y jefes, vas a chocar contra un muro.
- El verdadero final exige varios escapes exitosos; no es un juego “de fin de semana”.
En pleno 2025, con Hades II dominando conversaciones y listas de GOTY, el original sigue siendo totalmente relevante… y, de hecho, la mejor puerta de entrada para entender por qué la saga se volvió tan grande.
CONCLUSIÓN
Hades es ese juego al que entras a probar y terminas dedicándole noches enteras.
Su mezcla de acción afilada, progresión inteligente, una narrativa sorprendentemente emotiva y una presentación audiovisual brutal lo convierten en uno de esos títulos que definen un género. La dificultad puede intimidar y el bucle de muerte-repetición no será para todo el mundo, pero si te atrae mínimamente la idea de un roguelike bien hecho, aquí tienes una obra imprescindible.
Y sí, seguirás pensando que es imposible… hasta que, casi sin darte cuenta, cruzas por fin la salida del inframundo sin perder una sola vida y te descubres diciendo: “ok, ahora voy a hacerlo otra vez, pero mas rápido”.